Maya y la realidad

La realidad

La realidad es que no soy yo como individuo el que tiene Conciencia, sino que es la Conciencia la que se manifiesta en innumerables formas, incluida la mía. Es como las múltiples olas del océano que parecen tener formas diferentes pero la realidad es que todas son distintas manifestaciones del mismo Océano y están compuestas por la misma agua.

Si nos identificamos y creemos que somos las formas de nuestros cuerpos y de nuestras mentes, entonces nos sentimos separados y diferentes de las otras formas que nos rodean, ya sean estas personas, animales u objetos. Entonces, en nuestras profundidades queremos volver a ser uno con Todo y ese deseo se distorsiona y multiplica  en muchos pequeños deseos, interminables y variados, que nos sacan de nuestro mundo interior y nos mueven a buscarlos en un supuesto mundo exterior en el que creemos y definimos con una  fe ciega, como la realidad. Entonces, bajo esa creencia hipnótica, tan antigua como la humanidad, comienza el espectáculo de Maya.

aprender a ser libres 2019

Pasando de Maya a la realidad

Fastuosas mansiones, viajes deslumbrantes, sexo, alimentos de capricho, los mejores trajes, todo tipo de máquinas increíbles, títulos, obras de arte, sutiles deleites, la lista es interminable porque Maya tiene siempre el poder de sacar de su chistera de maga algo nuevo y sorprendente con lo que estimular nuestros deseos. Nunca serán satisfechos, solo podrán darnos ratos de placer, y luego queremos más de lo mismo o de otras cosas. Y nos sumergimos en la rueda de la actividad, intentando sacar placer de las cosas o evitando el dolor de no tenerlas. 

El hecho de existir como un individuo separado constituye el problema. Si nos damos cuenta que la pequeña ola de nuestra individualidad es el Océano, que no tenemos que conseguir nada, que ya tenemos todo, entonces me convierto en el Presenciador del espectáculo y desde la Paz profunda del mar de mi interior, puedo ver que las innumerables olas de la superficie son el tentador baile de Maya al que puedo presenciar y entretenerme, sin dejar que el deseo de poseer sus innumerables disfraces me saque de mi realización de que ya estoy unido y fundido con todo el Océano y la Paz de sus profundidades.

Yo, la totalidad

Permanezco, convencido que «yo» soy un gran Yo, de que soy la totalidad, de que estoy sumergido en las profundidades de mi mismo en unión conmigo mismo. Y desde ahí vendrán bendiciones milagrosas a mi camino por la vida. Y también al tuyo porque somos el mismo Océano. Lo demás es la ilusión de Maya. Y ya no tendremos que buscar en ella la realización de nuestros deseos. Sus frutos vendrán a nosotros, cuando y dónde, sean necesarios. 

La actividad y el esfuerzo de la búsqueda ha terminado porque hemos encontrado lo que siempre estuvo con nosotros y jamás habíamos perdido. Solo hemos perdido la ilusión «mayica » de no tenerlo. 

Al perder la ilusión entramos en una experiencia que esta más allá de cualquier conocimiento. Las religiones han transformado la experiencia en conocimiento y con el han convertido las olas en catedrales, mezquitas, templos, púrpuras, liturgias, imperios económicos,  y jerarquías de olas de poder. 

Ese tiempo está terminando. Entramos en un tiempo nuevo.

«Aquello que crees que es real es irreal, y lo que crees irreal es la Realidad Verdadera»

Gururaj Ananda.

Los deseos

Los deseos.

«Hay más sufrimiento en el mundo por los deseos concedidos que por los no concedidos«.

Teresa de Calcuta

Junto con los animales compartimos los deseos de sentirnos seguros en un hogar, con una alimentación y un trabajo garantizados; si estas necesidades están amenazadas podemos sentir miedo, ansiedad, tristeza u otras emociones negativas que son directamente proporcionales a la intensidad de nuestro deseo.

También forma parte de nuestra naturaleza animal el universo de los placeres sensoriales, la degustación de una comida, ver un paisaje bonito, escuchar una audición musical y cómo no, las relaciones sexuales. Si estos deseos no son satisfechos podemos sentir rabia, miedo o tristeza, es decir sufrimiento emocional.

Las estructuraciones sociales jerarquizadas de poder, son un tercer nivel que también compartimos con los animales, porque no es lo mismo ser el jefe de una manada de monos que ser el último mono que tiene que sacarle las pulgas, rascarle o ser sumiso ante su jefe. De la misma manera, no es lo mismo ser el presidente de una gran corporación bancaria que el bedel que le abre la puerta con una leve pero evidente reverencia.

Nuevamente el sufrimiento egoico emocional puede manifestarse si nuestro deseo de rango dentro del orden social no es satisfecho. El dinero es un símbolo con el que podemos comprar seguridad, placeres o poder, de ahí que, hoy como siempre, se adore y reverencie al becerro de oro.

Naturalmente que prefiero vivir en una gran casa, tener un coche magnífico, ser el presidente de la empresa o disfrutar de una placentera relación sexual, pero ¿voy ha sufrir emocionalmente si no los tengo? y ahí está la diferencia entre los deseos y preferencias, con el primero sufrimos emocionalmente y con las segundas no.

Desde los niveles de nuestras seguridades, sensaciones y poder, percibimos a otro ser humano como si fuera un objeto que pueden ayudarme a conseguir lo que quiero o pueden representar una amenaza para que lo obtenga. A ese conjunto de manipulaciones aprendidas en el tiempo para obtener lo que dictan nuestros deseos, le llamamos Ego o personalidad y el Ego es la causa raíz del sufrimiento.

Si transformo mis deseos en preferencias, la otra persona ya no es percibida como un objeto si no como un ser humano con quien podemos compartir el Amor de nuestro corazón.

La revolución evolutiva

El próximo siglo será espiritual o no será.

A. Malraux  lider comunista francés.

El orden, entendido como manera de relacionarse equilibradamente con el mundo, está perturbado. No solo en España sino en todas partes. Y no solo fuera de nosotros sino, fundamentalmente, en nuestro interior. 

Cuando una estructura ordenada evoluciona hacia un nuevo orden evolutivo, pasa por un periodo caótico en el que impera el desorden. Normas morales, sistemas económicos, educativos y políticos se rompen en un caos que lo invade todo, sin que podamos vislumbrar lo que un nuevo orden nos deparará, y no me refiero a un nuevo orden económico y político mundial sino hacia donde evolucionará la vida en la que vivimos y en la que somos.

La revolución evolutiva comienza cuando en lugar de dirigir nuestro interés y atención hacia un mundo que consideramos exterior a nosotros la enfocamos hacia nuestro interior, hacia nuestros pensamientos y emociones y hacia la Conciencia en la que estos transcurren. Es este mundo interior el que, sin darnos cuenta, se proyecta fuera, dejando de percibir aquello en lo que no creemos y resaltando lo que creemos.

Nuestra proyección es la base de nuestra percepción. Apenas utilizamos conscientemente un ocho por ciento de los procesos mentales, el noventa y dos por ciento restante opera inconscientemente. Lo que llamamos mundo exterior es un espejo de esa proyección, seamos o no conscientes de ella. 

 Recuerdo una publicación de un periódico nacional de hace treinta años en la que, en primera plana se daba la noticia de que cientos de personas se estaban muriendo de hambre en Somalia, y en la tercera pagina una pequeña noticia en la que se informaba que Europa había tirado al mar toneladas de tomates para mantener los precios. Para mi fue la campanada que anunció el caos.

Coches, aviones, casas, viajes, televisores de todos los tamaños y colores, consumo y más consumo y un montón de ignorancia en su manifestación más estúpida que es tener la atención dirigida y controlada por un móvil durante una gran cantidad de vida. Un mundo inimaginable hace un siglo que, utilizado desde la sabiduría del corazón y bien repartido haría que dispusiésemos mas de lo suficiente para dedicarnos a otras cosas. De hecho las personas mas felices son las que menos consumen.

El consumismo es la anestesia de la infelicidad. Imagínense como estamos

¿Y qué es esa Otra Cosa en la que reina la felicidad y se divorcia de la materialidad del consumismo? Esa Otra Cosa es ilimitada, dentro y fuera de nosotros, y hay para todos en cantidades inagotables. En ella es posible lo inimaginable, y lo mas inimaginable es que podemos tener Paz y alegría independientes de lo que perciben nuestros sentidos.

Vamos a entrar en Navidad que se ha convertido en una desenfrenada fiesta de consumo en lugar de una celebración de Paz y Alegría. Nos hemos perdido  y es hora de una Revolución evolutiva que nos devuelva a nosotros mismos. 

Feliz Navidad

Curso de Taiji, Qigong y Bagua.

La sabiduría oriental nos propone para una salud integral el arte en movimiento.

A finales de la dinastía Ming nació el Taiji, su fundador era un maestro de artes marciales chinas y lo creó a partir de sus conocimientos de filosofía china clásica, Qigong clásico y algunos tipos de artes marciales.

En el Taiji no se emplea la fuerza, es la fuerza, y como tal es segura de sí misma, armónica y suave en un baile marcial de belleza en movimiento, quien se acerque a este baile con agresividad se encontrará confrontado por su propia violencia.

El Taiji cultiva la atención en el movimiento presente, el movimiento nace de la conciencia promoviendo una estabilidad emocional que es el resultado de la flexibilidad de nuestra mente y nuestro cuerpo en movimientos inteligentemente estructurados.

La popularidad de lo sublime ha traído al menos en nuestra época,  su degradación. El gran esfuerzo y disciplina que requiere el cultivo de un arte como el Taiji, corre el riesgo de esconderse tras carteles que cualquiera puede colocar, en una época en que la palabra pretende sustituir a lo que representa.

Afortunadamente la Asociación Nacional de Wushu de China ha protegido el Taiji de este riesgo, organizando la enseñanza de su maestría en grados o Duanes que alcanzan los Maestros tras ser examinados en severas pruebas en su hacer y enseñar.

La Asociación Nacional de Wushu de China titula a estos Maestros en ocho grados o Duanes, de acuerdo a su conocimiento de este arte.

La Asociación ShenZhou de España junto con la Asociación de Wushu de China tiene el honor de organizar el curso Internacional de Taiji, QiGong y Bagua.

Organizadores en España

María López, 3º Duan de la Asociación Nacional de Wushu de China.

Jesús Juan Murcia.

Agustín Alcón

Manuel Carrillo Troya

Francisco Mateos García.

Maestros organizadores de China

Fumin Wang Guo, 8º Duan de la Asociación Nacional de Wushu de China.

Zhang Youfeng,  8º Duan de la Asociación Nacional de Wushu de China.

Maestros que imparten

Wang Deming,  8º Duan de la Asociación Nacional de Wushu de China.

Han Yanwu, 7º Duan de la Asociación Nacional de Wushu de China.

Wang Wenxiang, 7º Duan de la Asociación Nacional de Wushu de China.

Fechas de los cursos 

Valencia días: 12, 13 y 14 de octubre.

Cádiz días: 19, 20 y 21 de octubre.

Inscripciones antes del 5 de octubre en: www.taiji-fumin.com

La Soledad

La soledad

Las palabras son diferentes a las experiencias que nombran. Por ejemplo: si yo estoy comiendo con un amigo una excelente paella valenciana de mariscos, yo puedo decir que está buenísima y mi amigo responder –sí es verdad, está buenísima– pero sólo son palabras.

La experiencia íntima y personal que tengo yo del sabor del arroz y los mariscos es muy distinta de la experiencia que tiene mi amigo,  nombrar esa experiencia con las mismas palabras creyendo que significan lo mismo es un error.

En nuestras experiencias estamos solos, lo cual no significa ni mucho menos una soledad física; podemos estar todo el día rodeados de cientos de personas con las que sanamente nos comunicamos, pero nuestras experiencias individuales son diferentes. Por lo tanto ya tenemos la soledad, el paso en nuestra evolución es reconocerla. De ahí los versos de San Juan de la Cruz:

" En soledad vivía,

y en soledad a puesto ya su nido,

Y en soledad le guía a solas su Querido,

también en Soledad de amor herido".

El yoga empieza verdaderamente cuando reconocemos la experiencia de esta Soledad. Mientras tanto son diferentes técnicas preparatorias,  más o menos largas que nos levan al reconocimiento de esta experiencia.

El Abismo

«El hombre de hoy se encuentra pisando el borde del abismo que confunde las palabras y las imágenes virtuales, con las experiencias vivas a las que estas se refieren. En el corazón de la experiencia misma las palabras y las imágenes se ausentan, ese núcleo profundo de nuestro Ser no es comunicable, pero si puede ser experimentado.

Una nueva Psicología está naciendo en nuestros días; su Misión es comunicar al hombre la existencia de dimensiones de la Conciencia que desconoce ayudándolo, con técnicas precisas, a experimentar la dimensión transpersonal de la vida humana. Es nueva porque utiliza una metodología  adecuada a la evolución actual del ser humano, y vieja porque habla de verdades tan antiguas como la humanidad.

Hace mas de un siglo la psicología occidental  nos mostró la vastedad del mundo del Inconsciente. Creó y redescubrió métodos para ponernos en contacto con el y comprender que nuestro estado de vigilia cotidiano es como una pequeña burbuja flotando en ese océano desconocido. Hoy, inmersos en la revolución atómica e informática, la psicología aborda el conocimiento del área supraconsciente o transpersonal de la mente. No se interesa solamente en el «ego» o personalidad: por descubrir sus raíces enterradas en lo inconsciente, o porque sean armónicas y saludables, pues una cárcel de oro sigue siendo una prisión lo mismo que la de hierro herrumbroso. Su atención se enfoca en lo que podemos conocer más allá del encierro de la personalidad, la cual es un cúmulo limitado de pensamientos y reacciones programadas con las que configuramos nuestra realidad subjetiva.

En el universo transpersonal la realidad deja de ser la proyección ilusoria de nuestros pensamientos en el mundo, para desbordar en una dimensión objetiva y real a la mas fecunda fantasía. En ella el hombre va mas allá de las fronteras de su piel y se encuentra viviendo y vibrando en todo lo que lo rodea. El Universo ya no es algo ajeno a su visión, sino que está inextricablemente unido a la misma. lo que el «ego» percibía como materia a través de los sentidos se transforma en Conciencia en la dimensión  transpersonal y lo que creíamos exterior a nosotros pasa a formar parte del núcleo de nuestro corazón.

Nuestra Misión en el tiempo es acercarnos a la Visión de lo que somos:

Un punto de conciencia en un Planeta que está en medio de un espacio ilimitado lleno de estrellas»